dimecres, 20 d’octubre de 2010

NO NOS DEJEMOS ENGAÑAR



Las causas del elevado índice de fracaso escolar en la Comunitat Valenciana no son ni la formación de sus profesores, pues es similar; ni las horas diarias, ya que aquí son incluso más al tener el Valenciano; ni los días lectivos que se tienen, pues estos son prácticamente idénticos al de las otras Comunidades. La culpa de nuestro fracaso no es de los alumnos ni de sus familias, pues en otras regiones con características sociológicas parecidas los resultados escolares y de pruebas externas son claramente mejores.

En comparación con otras Comunidades Autónomas, exceptuando tal vez Madrid, las causas de nuestros problemas o deficiencias en la Educación Pública están en las políticas educativas que desde hace más de una década desarrolla el gobierno del PP. Zaplana tuvo como Conseller de Educación a Camps y este último ha puesto a Font de Mora, un médico forense, al frente de unas políticas que están destinadas a privilegiar a la escuela católica y a la privada concertada, mientras se va paulatinamente arrinconando o marginalizando a la Educación Pública.

Sobra Estado para estos pseudoliberales, por lo que derechos fundamentales como la Educación o la Sanidad de calidad, que introducen la justicia y la equidad, la igualdad de oportunidades para todos, tendrán que volver a ser privilegios para el que pueda pagárselos o acabar cumpliendo un mero papel asistencial ofreciendo una calidad devaluada.

El porcentaje de las inversiones y de la presencia de la Educación Pública se ha ido reduciendo año tras año en nuestras tierras. Mientras que buena parte de la inversión en la Pública ha desaparecido misteriosamente. En siete años, Ciegsa, la fundación encargada de la construcción de centros públicos, ha construido 365 centros por valor de 1.782 euros, pero su deuda actual es de 3.000 millones. A día de hoy seguimos teniendo más de 900 centros con barracones.

Las clases de repaso, la introducción del inglés desde infantil y primaria, o de las nuevas tecnologías en el aula, que son realidades en la mayoría de las otras Autonomías españolas, incluso menos ricas, siguen siendo un sueño para nosotros. En estos casos no se han hecho imponiendo más horas al profesorado, sino reduciendo las horas lectivas para aquellos que desarrollaban programas experimentales, aumentando el número de docentes en los centros y reenumerando las horas extras a aquellos que voluntariamente han decidido impartir más clases de las que determina su horario. Experiencias como las de Castilla la Mancha o Extremadura pueden ser un buen ejemplo.

Pero en la Comunidad Valenciana, Camps y Font de Mora quieren volver a hacer la cuadratura del círculo, como ya intentaron con la Educación para la Ciudadanía en inglés.

Es sorprendente que, en una de las autonomías con mayor índice de fracaso escolar, la solución a la crisis económica, pase por la reducción de más de un 35% de los presupuestos de la Educación Pública y por el aumento del número de alumnos por clase al reducir la contratación de profesorado.

Es sorprendente que una asociación de padres y madres, como la Gabriel Miró, creada en su día por Eduardo Zaplana y financiada de manera privilegiada por la Generalitat se dedique, en este momento, a agitar a los padres contra el profesorado, acusándoles de trabajar poco y mal.

En Alemanía Merkel toma como chivo expiatorio de la crisis al multiculturalismo, a los emigrantes que no hablan alemán, en Francia Sarkozy la emprende contra los gitano-rumanos, en Holanda la extrema derecha se convierte en un partido clave con sus críticas a los musulmanes.

Pero aquí en la Comunitat Valenciana, Camps, Font de Mora y Ramón López han decidió poner en el punto de mira a otros apestados. ¡ La culpa es del profesorado!
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Los alumnos del Conservatorio protestan bailando
Diario informaión
Medio centenar de estudiantes del centro "José Espadero" culminan la semana de huelga con sevillanas y ballet en la céntrica plaza
La protesta en imágenes



Sentada por la falta de profesores

Ciento cincuenta alumnos de ciclos formativos del Instituto Figueras Pacheco protagonizan una pitada porque están sin clase en seis asignaturas



Los padres de alumnos exigen los 60 minutos en cada hora de clase
Las asociaciones aplauden que se obligue a los centros a cumplir el calendario escolar pero reclaman más medidas